NAIROBI, Kenia – El esfuerzo de África por remodelar su infraestructura financiera dio un gran paso adelante esta semana cuando la red de pagos instantáneos de Kenia, Pesalink, unió fuerzas con el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidaciones (PAPSS), permitiendo transferencias transfronterizas en tiempo real en monedas locales. Los líderes de la industria aclaman esta colaboración como un hito hacia un comercio más rápido, menores costos de remesas y una mayor independencia financiera en todo el continente.
La alianza permite a particulares, pequeñas y medianas empresas (pymes) y grandes empresas transferir dinero a través de las fronteras africanas al instante, sin necesidad de enrutar las transacciones a través de los canales tradicionales de corresponsalía bancaria ni convertir fondos a dólares estadounidenses. Más de 80 bancos, empresas fintech, SACCO y operadores de telecomunicaciones kenianos conectados a la red Pesalink se conectarán ahora directamente con más de 160 instituciones habilitadas para PAPSS en toda África.
Durante décadas, los pagos transfronterizos en África han dependido en gran medida de las divisas de reserva, en particular del dólar estadounidense. Si bien el sistema ha proporcionado liquidez global, también ha generado retrasos, comisiones por transacción más elevadas y exposición a las fluctuaciones cambiarias. Según datos globales sobre remesas, enviar dinero dentro de África se ha mantenido entre los más caros del mundo, con un coste que suele oscilar entre el 7 % y el 8 % del valor total transferido y una demora de hasta una semana en liquidarse.
Un cambio hacia la liquidación en moneda local
La nueva integración promete transferencias bancarias instantáneas, 24/7, liquidadas directamente en moneda local. Quienes la apoyan afirman que esto podría reducir la dependencia de los sistemas financieros externos y mantener un mayor valor circulante en las economías africanas.
El director ejecutivo de PAPSS, Mike Ogbalu III, describió la colaboración como esencial para escalar la infraestructura de pagos del continente, señalando que las alianzas con los centros de pago nacionales facilitarán la fluidez de las transacciones a nivel regional. El director ejecutivo de Pesalink, Gituku Kirika, coincidió en esta opinión, enfatizando que los bancos kenianos podrán ofrecer opciones de pago más rápidas y asequibles a los clientes que buscan ampliar sus relaciones comerciales transfronterizas.
Los analistas consideran que la iniciativa está alineada con los objetivos generales del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), cuyo objetivo es impulsar el comercio intraafricano mediante la eliminación de barreras estructurales. Al permitir que las empresas paguen a sus proveedores o reciban ingresos en moneda local, el sistema podría simplificar los procesos contables y reducir la necesidad de costosas conversiones de divisas.

Ventajas para empresas y consumidores
Para las pymes —a menudo descritas como la columna vertebral de las economías africanas—, las implicaciones podrían ser significativas. Unos plazos de liquidación más rápidos pueden mejorar el flujo de caja, mientras que unas comisiones más bajas pueden hacer que el comercio transfronterizo sea más accesible para los pequeños comerciantes que antes se enfrentaban a los elevados costes bancarios.
Los consumidores que envían remesas también podrían beneficiarse de transferencias más rápidas y precios más transparentes. La integración con los operadores de dinero móvil en Kenia añade un nivel adicional de accesibilidad, permitiendo que los fondos lleguen a los usuarios incluso sin cuentas bancarias tradicionales.
Los expertos en tecnología financiera argumentan que los sistemas de liquidación en moneda local también pueden contribuir a estabilizar el comercio regional al reducir la exposición a la volatilidad cambiaria global. Con las transacciones procesadas directamente entre instituciones africanas, los bancos podrían gestionar la liquidez de forma más eficiente y minimizar la dependencia de intermediarios extranjeros.
Desafíos en el camino por delante
A pesar del optimismo, persisten obstáculos importantes. Un desafío es garantizar marcos regulatorios consistentes en todos los países participantes. Las normas de pago, los requisitos contra el blanqueo de capitales y los controles cambiarios varían considerablemente en todo el continente, y armonizar estas normas será esencial para la expansión del sistema.
Las disparidades en infraestructura también representan un riesgo. Si bien países como Kenia cuentan con ecosistemas de pagos digitales avanzados, otros podrían carecer de una conectividad fiable o redes bancarias robustas, lo que podría ralentizar su adopción.
Además, algunos economistas advierten que reducir la dependencia de las monedas de reserva globales requerirá una sólida coordinación macroeconómica. Las monedas locales deben mantenerse estables y gozar de amplia confianza para que las empresas las adopten en transacciones transfronterizas de gran valor.
Un símbolo de orgullo continental
Más allá de las consideraciones técnicas y económicas, la alianza Pesalink-PAPSS transmite un poderoso mensaje simbólico. Muchos responsables políticos ven el sistema como un paso hacia la soberanía financiera, una alternativa autóctona que refleja la ambición de África de controlar más su propio destino económico.
El énfasis en la infraestructura construida en África ha resonado entre los líderes del sector, quienes consideran la iniciativa como un ejemplo de innovación regional. Al vincular las redes de pago nacionales con una plataforma de liquidación continental, los defensores argumentan que África está demostrando su capacidad para diseñar soluciones adaptadas a sus propios mercados, en lugar de depender únicamente de modelos financieros importados.
A medida que el sistema se implemente, su éxito probablemente dependerá de la colaboración entre bancos, empresas de tecnología financiera, reguladores e instituciones regionales. Si se adopta ampliamente, la integración de Pesalink y PAPSS podría transformar la forma en que el dinero se mueve en África, ofreciendo una visión de un futuro donde el comercio intracontinental fluye con mayor libertad, los costos disminuyen y las monedas locales desempeñan un papel central en la historia financiera del continente.




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