Una nueva y ambiciosa propuesta de la Comisión Europea para simplificar los viajes transfronterizos en tren está generando un debate que va mucho más allá del sector ferroviario europeo, incluso en los consejos de administración de las empresas de aviación.
Según la normativa propuesta, las principales compañías ferroviarias europeas pronto podrían verse obligadas a mostrar y vender billetes de otras compañías directamente en sus propios sitios web. El objetivo: simplificar, transparentar y facilitar los viajes internacionales a los consumidores.
Para los viajeros frustrados por los fragmentados sistemas de reserva de trenes en Europa, la reforma podría ser transformadora.
En lugar de tener que manejar "cinco pestañas, tres aplicaciones y una oración", como describió un legislador europeo la experiencia actual, los pasajeros podrían comparar los servicios ferroviarios de la competencia, combinar viajes de varios operadores en un solo billete y recibir una mayor protección si los retrasos interrumpen las conexiones.

La propuesta obligaría a los principales operadores ferroviarios, como Deutsche Bahn, SNCF y Trenitalia, a abrir sus sistemas de reservas a la competencia y a plataformas de terceros.
Según funcionarios europeos, esta iniciativa busca que viajar en tren sea tan fácil como reservar un vuelo por internet. Y es precisamente ahí donde la industria de la aviación empieza a prestar atención.
Si se puede exigir a las compañías ferroviarias que vendan el inventario de la competencia en nombre de la transparencia y la sostenibilidad, ¿podrían los reguladores llegar a exigir lo mismo a las aerolíneas?
Imagínese visitar Lufthansa y ver tarifas más económicas de Air France junto a sus propios vuelos. O buscar en American Airlines y descubrir un itinerario más rápido operado por Delta Air Lines o United Airlines.
Hoy en día, las aerolíneas protegen con ahínco sus canales de reserva directa porque esos sitios web son más que simples tiendas de billetes: son ecosistemas para programas de fidelización, ventas complementarias, mejoras de categoría y recopilación de datos de los clientes.
Sin embargo, los críticos argumentan que la industria aérea se parece cada vez más al fragmentado mercado ferroviario que Europa está tratando de reformar.
Los sitios web de las aerolíneas rara vez muestran opciones de la competencia, lo que obliga a los viajeros a recurrir a herramientas de comparación externas como Google Flights, Skyscanner y Expedia Group. Quienes defienden una mayor transparencia argumentan que los consumidores merecen comparar precios directamente, independientemente de la plataforma que utilicen.
La propuesta ferroviaria europea también está estrechamente ligada a la política climática. Bruselas quiere que el ferrocarril se convierta en una alternativa viable a los vuelos de corta distancia, y sus funcionarios creen que una reserva más sencilla y una mayor protección para los pasajeros son esenciales para que se produzca ese cambio.
Eso plantea otra pregunta incómoda para la aviación:
Si los gobiernos consideran cada vez más los sistemas de reserva de transporte como infraestructuras de interés público en lugar de mercados puramente privados, las aerolíneas podrían verse presionadas a adoptar una apertura similar.
Las aerolíneas casi con toda seguridad se opondrían.
Los ejecutivos del sector argumentan que las normas obligatorias para mostrar información sobre la competencia socavarían la estrategia de marca, debilitarían las relaciones directas con los clientes y otorgarían un poder excesivo a las grandes plataformas de reservas.
Sin embargo, los defensores de los consumidores argumentan que los viajes aéreos, al igual que los ferroviarios, dependen en gran medida de infraestructuras reguladas públicamente, aeropuertos financiados por los contribuyentes y derechos de tráfico controlados por el gobierno.
Por ahora, la propuesta de la UE se centra en los trenes, no en los aviones. Pero en todo el sector del transporte europeo, una idea está ganando terreno rápidamente:
¿Y si el futuro de las reservas de viajes no perteneciera a operadores individuales que protegen su propio inventario, sino a plataformas totalmente transparentes donde los consumidores puedan comparar instantáneamente todas las opciones, independientemente de quién sea el propietario del sitio web?



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