Airbus, el fabricante de aviones europeo, está reduciendo su inversión en la iniciativa de aviones propulsados por hidrógeno después de gastar casi 2 millones de dólares.
La compañía había anunciado en 2020 su objetivo de introducir un avión propulsado por hidrógeno y con cero emisiones para 2035, lo que se consideraba un hito potencial para el sector de la aviación.
Sin embargo, algunos líderes de la industria expresaron dudas sobre la disponibilidad de la tecnología. Según fuentes familiarizadas con la situación, Airbus ya ha invertido más de 1.7 millones de dólares en el proyecto, pero el año pasado determinó que los desafíos técnicos y la lenta adopción del hidrógeno en la economía en general dificultarían su capacidad para alcanzar el objetivo establecido.
A principios de febrero, Airbus notificó a sus empleados que el presupuesto del proyecto se reduciría y su cronograma se pospondría, según fuentes. No se proporcionó un cronograma revisado.

Más tarde ese mes, el director ejecutivo Guillaume Faury, quien previamente había calificado la iniciativa del hidrógeno como un "momento histórico", reconoció que el proyecto no había dado como resultado una aeronave comercialmente viable. Según informes, declaró que los ingenieros tendrían que volver a la mesa de dibujo para un segundo ciclo de desarrollo.
Los intentos de Airbus de involucrar a una docena de aerolíneas y más de 200 aeropuertos en la exploración de la integración del hidrógeno generaron inquietud, ya que ejecutivos de aerolíneas y proveedores expresaron en privado su escepticismo sobre el objetivo de 2035. En su competidor estadounidense, Boeing, que desde hace tiempo ha mostrado dudas sobre el hidrógeno, los ejecutivos plantearon inquietudes sobre la seguridad y la disponibilidad de la tecnología.
La Unión Europea (UE) ha instado al sector de la aviación a descarbonizarse en virtud de su Pacto Verde, que tiene como objetivo lograr la neutralidad climática del bloque para 2050. Airbus, que es parcialmente propiedad del gobierno francés, recibió el mandato de asignar una parte de un rescate de la era COVID de 15 mil millones de euros (más de 16 mil millones de dólares) al desarrollo de aviones "verdes".
Los informes indican que la iniciativa del hidrógeno ha permitido a Airbus obtener más financiación verde pública y privada. Esta retirada se produce a medida que disminuye el interés general en el hidrógeno, con empresas como el gigante petrolero BP y el fabricante finlandés Neste abandonando sus planes de proyectos de hidrógeno.
Además, varias importantes empresas energéticas europeas están reevaluando sus estrategias debido a los elevados costos y desafíos que supone alejarse de los combustibles fósiles.



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