Según medios locales, residentes de la isla española de Mallorca han vandalizado vehículos y negocios de expatriados alemanes durante el fin de semana. Esta última oleada de vandalismo se produjo en medio de la creciente frustración de los residentes locales con el turismo masivo en toda España y el agravamiento de la crisis inmobiliaria, que ha provocado un aumento vertiginoso de los alquileres y de los precios de las propiedades.
Durante el fin de semana, casi 30 tiendas y varios coches con matrículas extranjeras fueron profanados en la ciudad española de Santanyí, en Mallorca, con pegatinas y lemas que decían "Fuera alemanes" y "Los compradores extranjeros, al infierno".
Santanyí, una ciudad turística con una población de aproximadamente 12,800 habitantes ubicada en la costa sureste de Mallorca, es un destino popular para los expatriados alemanes, muchos de los cuales poseen residencias u operan negocios en la zona.
Las autoridades locales confirmaron los ataques y anunciaron que se había iniciado una investigación para identificar a los autores.
Los últimos ataques a turistas extranjeros y expatriados llegan tras el aumento del sentimiento antiturístico en toda Mallorca, donde los residentes afirman que el turismo de masas los está desplazando y socavando la identidad de la isla.
En junio, miles de residentes locales se congregaron en Palma, la capital de Mallorca, con carteles que decían «Extranjeros, id a casa» y «Mallorca no es vuestra gallina de los huevos de oro». Según informes de prensa, activistas locales rocian frecuentemente a los turistas con pistolas de agua como protesta simbólica.
Las protestas antiturísticas en Mallorca forman parte de un movimiento más amplio en el sur de Europa. A mediados de junio, se produjeron manifestaciones simultáneas en Barcelona, Granada, Venecia y Lisboa, donde activistas expresaron preocupaciones similares respecto al aumento de los alquileres, el turismo excesivo y el desplazamiento.
Los manifestantes de Mallorca atribuyen la actual crisis de vivienda en España a la proliferación de alquileres masivos a corto plazo como Airbnb y a la desenfrenada especulación inmobiliaria. Los agentes inmobiliarios han expresado preocupaciones similares. En una carta abierta, las dos mayores asociaciones inmobiliarias de Mallorca advirtieron que la falta de vivienda se está convirtiendo en un lujo no solo para los residentes locales, sino también para los trabajadores temporales y los turistas.
En mayo, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, presentó una iniciativa de 300 millones de euros (353 millones de dólares) destinada a proteger las playas de Mallorca, prohibir la construcción de nuevos hoteles turísticos y ordenar la renovación o conversión de los hoteles existentes en apartamentos residenciales.
Según los informes, las autoridades locales también pretenden reducir en un 20% el número de tumbonas existentes en las playas de Mallorca para proporcionar espacio adicional a los residentes.





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