El conflicto entre Israel e Irán ha afectado no solo a Oriente Medio. Incluso las playas blancas de Tailandia están sufriendo los efectos de la última guerra. Aunque el 24 de junio se supo que el conflicto terminaría pronto, ya se perciben señales de alerta del sector turístico tailandés.
Según Thienprasit Chaiyapatranun, presidente de la Asociación de Hoteles de Tailandia (THA), el número de turistas procedentes de Estados Unidos, Europa y Oriente Medio podría descender un 10%, e incluso, en el peor de los casos, hasta un 20%. El impacto será especialmente notable en verano, temporada alta para los visitantes de Oriente Medio que buscan tranquilidad en Tailandia.
Sin embargo, eso no es todo. El golpe a la demanda podría tener repercusiones duraderas.
“Los turistas de los países del Golfo Pérsico, así como de Estados Unidos y Europa, están cancelando cada vez más sus viajes. El aumento de aranceles y precios provocado por las políticas comerciales y exteriores del presidente estadounidense Donald Trump ya ha afectado el poder adquisitivo”, declaró Chirrawadee Khunsub, subdirectora de la Autoridad de Turismo de Tailandia.
Esta caótica situación internacional contribuye al aumento de los precios del petróleo, encareciendo los vuelos. La bolsa tailandesa ya no resistió la presión: sus acciones cayeron un 1.3%, alcanzando su mínimo desde marzo de 2020, durante la crisis mundial de la pandemia de COVID-19.
“La participación de Estados Unidos en el ataque israelí a las fuerzas iraníes ha contribuido al shock económico mundial, obligando así a la Bolsa de Valores a introducir medidas de emergencia”, señalan los analistas del mercado local.
Mientras los optimistas esperan que el conflicto finalice en octubre, lo que permitirá la reanudación del turismo en la temporada, los pesimistas predicen una mayor escalada. Un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz podría impulsar los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. Esto provocaría el colapso de varios sectores a la vez, desde el turismo hasta el comercio minorista.
Mientras tanto, Tailandia ofrece vacaciones en destinos más tranquilos como Krabi, Samui y Chiang Rai. Pero aunque persisten las señales de alerta, el pronóstico es desalentador.
El turismo es un importante contribuyente económico al Reino de Tailandia. Se estima que los ingresos por turismo que contribuyen directamente al PIB, de 12 billones de baht, oscilan entre un billón y 2.53 billones de baht, equivalentes entre el 9 % y el 17.7 % del PIB.
Antes de la pandemia mundial de COVID-19, Tailandia ocupaba el octavo puesto entre los países más visitados del mundo según el ranking mundial de turismo elaborado por la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas. En 2019, Tailandia recibió 39.8 millones de turistas internacionales, por delante del Reino Unido y Alemania, y ocupó el cuarto lugar en ingresos por turismo internacional, con 60.5 millones de dólares estadounidenses.
Tras la pandemia de COVID-19, el turismo se recuperó a niveles similares. En 2024, se proyectó que el número de turistas internacionales alcanzaría los 39.8 millones. Sin embargo, ese año solo atrajo a 35,55 millones de turistas internacionales.




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