Gideo escribe: Es ampliamente reconocido que la mayoría de los israelíes buscan una solución que garantice la separación de los palestinos. Muchos entienden, ya sea abiertamente o en privado, que la única solución sostenible reside en la creación de un Estado palestino independiente.
Al mismo tiempo, hay un amplio consenso en que esas medidas no pueden avanzar hasta que concluya la guerra en Gaza y todos los israelíes cautivos, tanto vivos como muertos, sean devueltos.
El mayor obstáculo, sin embargo, es político. Los líderes israelíes se muestran reacios a expresar su apoyo a un Estado palestino, por temor a que esto perjudique su imagen en las urnas. El respaldo público conlleva riesgos que pocos están dispuestos a asumir.
Un plan constructivo para un Estado palestino
Sin embargo, una vía constructiva para avanzar comenzaría con el diálogo, algo que la comunidad internacional reclama insistentemente bajo lemas como "Palestina libre". Israel podría dar un paso significativo al anunciar su apoyo condicional a un Estado palestino, siempre que este esté desmilitarizado.
Un Estado así no tendría misiles, tanques, artillería pesada ni armas de destrucción masiva, pero podría mantener una fuerza policial y de defensa interna armada únicamente con armas ligeras. Este marco podría abrir la puerta a negociaciones reales.
La visión de un Estado palestino es clara
Un Estado palestino desmilitarizado que conviva pacíficamente con Israel en cooperación y respeto mutuo. Con una sólida supervisión y respaldo internacional —en particular de Estados Unidos, Europa y países árabes clave como Egipto y Arabia Saudita, además de Israel—, esta visión podría hacerse realidad. Una supervisión sólida sería esencial para garantizar que tanto Israel como los palestinos cumplan con sus compromisos.
¿Quién puede dirigir un Estado palestino?
Del lado palestino, algunos líderes capaces podrían presentarse. Algunos ya han entablado diálogos con figuras israelíes, aunque la volátil presencia de Hamás les impide presentarse como candidatos hoy.
En cambio, permanecen en un segundo plano, esperando las condiciones que permitan que surja un nuevo liderazgo. Pero el tiempo no está del lado de Israel. Figuras como Ahmed Barghouti, que algún día podría ser liberado de una prisión israelí y regresar como un célebre “luchador por la libertad”, pueden moldear el futuro liderazgo palestino de maneras menos favorables a Israel.
Coraje político, compromisos geográficos y ajustes demográficos.
Este camino no es sencillo: exige valentía política, concesiones geográficas y ajustes demográficos. Pero con un liderazgo ejemplar y garantías internacionales, sigue siendo alcanzable.
Si se retrasa el progreso, Israel corre el riesgo de que se le imponga una solución en términos mucho más duros, con consecuencias que podrían ser mucho más perjudiciales para ambos pueblos.




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